Traemos ahora un trabajo bastante reciente, finalizado hace apenas dos meses. Se trata de una escultura de estuco, salida de los talleres olotenses a inicios del siglo XX, que preside la sala-comedor del Colegio San Francisco Solano de Sevilla. La pieza, muy alterada, mide 70 cm. de altura y presentaba una gran capa de suciedad y numerosos repintes realizados con pinturas sintéticas. Detalle de los repintes en el rostro. La efigie presentaba varios arañazos, golpes y rozaduras, y partes perdidas en la zona de la base. En ella aparecían clavos para sujetar piezas sueltas que ya no ejercían su función, pues estaban sueltos y oxidados, manchando y dañando el material original. La intervención empezó con una limpieza superficial en seco de la obra, usando brochas, gomas y bisturí. Se consolidaron las partes rotas y los craquelados con peligro de desprendimiento y, posteriormente, se eliminaron los clavos de la base, encolándose las piez...
Conservación, Restauración y Arte.